EL DÍA DEL CHACAL: UN FEMICIDIO QUE CONMOVIÓ A SAN NICOLÁS

Radio Libertad San Nicolás

El atroz femicidio de Daiana Almeida y la posterior búsqueda y detención del sospechoso de haberlo cometido, Miguel Ángel Nievas, quien había estado escondido en la isla hasta que se entregó a la policía, marcó un quiebre en la sociedad nicoleña que multitudinariamente salió a reclamar a la calle. La justicia deberá explicar porqué este sujeto con una condena anterior por homicidio, abuso sexual y robo, estaba en libertad.

 
Germán Rodríguez
diarioelnorte@diarioelnorte.com.ar

Escondido en la isla rumiaba un escape imposible, una salida improbable de la justicia y de sus pecados. Miserable no pensaría en la vida que cegó, en la atrocidad de sus actos, de que ya no habría una justicia relajada que le permitiera salir rápido. Esta nueva muerte, este atroz femicidio había tomado una relevancia inusitada y sabía que la cacería se iba cerrando en torno a él. Se habrá sentido astuto dialogando por teléfono con el fiscal y la policía, dando pistas falsas de dónde estaba resguardado y negociando su entrega, pero sólo quería salirse con la suya, como lo había hecho siempre, como con esa otra muerte que carga en su pasado, con las condenas de abuso sexual y robo que lo tuvieron un corto periodo tras las rejas. Perverso, enfermo y egoísta seguía escondiéndose en la naturaleza, jugando juegos que iban más allá de su capacidad. Miserable y chacal.
El grito de los aplausos
¿Cómo no emocionarse con ese silencio helado solo quebrado por los miles de aplausos y la angustia en las gargantas? San Nicolás se convocó con bronca en la plaza y marchó por las calles en una caravana integrada en su mayoría por mujeres cansadas de que las maten, enarbolando carteles con consignas pintadas de furia y dolor. Justicia piden, pero una justicia definitiva que termine con las lacras asesinas, no esos parches temporales que dejan en poco tiempo a las bestias acosando por la calle.
Las mujeres marchan furiosas, tristes y asustadas, porque en el fondo sienten que lo que le pasó a Daiana es probable que les pueda suceder, porque ellas saben lo que es ir por la calle y ser receptáculo de piropos elevados, de miradas pervertidas de los enfermos de la sociedad que sienten que la mujer es un objeto plausible de ser tomado cuando y como se quiera.
La marcha es porque hay más femicidas sueltos esperando cazar, más chacales pergeñando un crimen.
Fugitivo
El chacal ya no tenía lugar en la isla donde estaba escondido, en un rancho con parientes que al enterarse de lo que había hecho lo expulsaron avisándole que lo entregarían. ¿Adónde iba a ir ahora solo, sin nada, arrastrando su mierda con los pies embarrados y listo a ser capturado?
Siguió llamando a su madre que era el nexo con la justicia, pidiéndole a una mujer, esas que desprecia y mata, que lo ayude, que lo salve, que no deje que lo maten.
El chacal es una bestia cobarde, que solo acosa a las presas indefensas, que como una hiena come de sobras y escapa al enfrentamiento.En su caminata larga, de un día caluroso, ajeno a todo lo que explotaba en San Nicolás siguió marchando por la tierra, buscando llegar a la costa, en dirección a Santa Fe.
El miedo
Es angustiante pensar en lo que habrá sentido Daiana cuando llegando a su casa, en Lavalle y Córdoba, después de una dura jornada laboral en el Hospital, se encontró con la bestia, un sujeto grande, armado con un terrible cuchillo que le destrozó la vida.
No hay forma de saber qué fue lo que se cruzó en la cabeza de la joven enfermera, cuántos fantasmas, qué demonios la atormentaron en ese largo trayecto en el que viajo prácticamente secuestrada por el monstruo hasta ese descampado ubicado por la zona del Molino Santa Clara, a medio kilómetro de Dámaso Valdés. Una cámara los tomó con las motos a la par, viajando despacio, amenazada.
Duele siquiera tratar de entender lo que habría vivido en sus últimos momentos, caminando al matadero, arrastrada a ese descampado donde el chacal la atacó, trató de abusar de ella, según los resultados de la autopsia, ella se defendió con uñas y dientes, para terminar con el filo en la garganta, con su vida yéndose en la sangre, perdida en una noche infinita, muriendo por un hijo de puta perverso.
Cercado
El chacal cruzó a la isla en la única parte en la que está más cerca de la tierra, por Villa Constitución, a la altura de Theobald. Quebrado, con miedo, perdido, solo, especulando que al entregarse podría conseguir algún beneficio, ladino hasta el último instante llamó a su madre y dijo que se quería entregar, pero que ella esté, que aunque sea con su presencia lo proteja.
El chacal va perdiendo fichas en su apuesta de muerte y emprende un largo camino por la ruta 21, sabe que su libertad, ese obsequio de la vida, esa facultad divina tiene sus días contados, que si la justicia actúa como debe, nunca más debería recobrarla.
Camina despacio ya de tardecita, nada sabe de que en San Nicolás miles de mujeres marchan pidiendo su captura y la de todas las bestias como él.
Desaparecida
El jueves fue un día desesperante, Daiana no aparecía, nadie sabía de ella. Su rostro recorrió todas las redes sociales. Ni su novio, Jesús, con quien se iba casar en febrero, tenía idea de dónde estaba. Habían discutido el día anterior, al igual que cualquier pareja, como los que se quieren se trenzaron en un pleito por teléfono, pero nada que significara una ruptura. Ya la policía había comenzado a hacer rastrillajes.
Fue hasta que el chico de 11 años iba llevando la moto de Daiana, que las pistas comenzaron a cerrarse. El pibe contó que encontró el rodado en un descampado. A metros de donde halló la moto es que los efectivos hallaron el cuerpo de la enfermera bestialmente asesinada, con la blusa arrancada y un corte en su cuello. Un homicidio que sacudió la ciudad.
La autopsia determinó que tenía una lesión de paquete vascular del cuello, lesión de vía aérea, shock hipovolémico por H.A.B. y hematoma en cráneo. Enseguida se descartó que se tratara de un robo, porque cerca estaba la cartera de la mujer con dinero en efectivo.
El nombre del chacal
El chacal se había quebrado, volvió a su casa con la ropa ensangrentada, nervioso, aparentemente con algo de alcohol y confesó lo que había hecho a un grupo de familiares, a los cuales rápidamente amenazó de que se mantuvieran en silencio.
Durante el día San Nicolás era un polvorín, todos los medios del país cubrían el hecho, hacían preguntas difíciles de contestar. La imagen de las cámaras de seguridad no permitían identificarlo, los cortos testimonios no daban ninguna pista de quién podía ser el asesino.
La justicia se enredaba en un callejón sin salida y se sucedían los allanamientos y la búsqueda de pistas que dieran una señal de qué fue lo que sucedió.Hubo un llamado al 911 pidiendo ayuda en barrio Oeste que hizo que un patrullero fuera al lugar. Allí se encontraron con una mujer de 33 años que dijo que era una falsa alarma, que estaba todo normal.
Aun así los policías sospecharon algo, veían que la mujer estaba muy nerviosa. En ese instante quebró en llanto y denunció que estaba siendo amenazada por su cuñado, que éste había matado a Daiana.
Ahí fue cuando sonó por primera vez el nombre de Miguel Ángel Nievas un sujeto con residencia en barrio Colombo.
De forma urgente se allanó la vivienda del sospechado donde se secuestró un reloj de mujer plateado, un par de borceguíes embarrados y un pantalón grafa embarrado y con posibles manchas hemáticas.
En el fondo había una chapa con restos de cenizas y pequeños vestigios de ropa quemada. La cacería se iba cerrando sobre el chacal, todo lo señalaba como el homicida.
Captura
Fue por la Ruta 21, en el ingreso a Theobald- Villa Constitución, Santa Fe, donde los efectivos lo encontraron caminando, cansado, entregado. Rápidamente se lo detuvo y se le secuestró un teléfono Samsung J7.
Nievas es considerado por la policía como un sujeto peligroso, con antecedentes por robo calificado, abuso sexual y homicidio.Su condena fue de 9 años y empezó a cumplirla en el 2014, pero por razones que sólo la justicia entiende y por las que deberá responder, quedó libre a principios del 2018. El chacal estuvo suelto y volvió a hacer daño.
EL NORTE

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